Dos hermanos, una obsesión
Empezamos en 2019. Quilli venía de su proyecto de cerámica — Balú Estudio y Mano Cerámica. Lauti hacía control de calidad en una fábrica de perfumes. Un día, Quilli descubrió el café de especialidad y se lo pasó a Lauti, que en poco tiempo se dio cuenta de que había algo en ese mundo que le llamaba la atención.
Justo antes de la pandemia, los dos hermanos junto a Ari — pareja de Quilli — decidieron que ya estaban cansados de tener que viajar fuera de Avellaneda para tomar un buen café. Así nació la idea de abrir la primera cafetería de especialidad del barrio.
Pandemia por medio, Lauti renunció a su trabajo, tomó un curso de barismo y empezó a trabajar en el rubro. Cinco años después, y con casi dos de insistencia con el local que hoy es Batata, logramos alquilar este espacio — que estaba destruido — para convertirlo en el café acogedor que es hoy.
Quilli tomó cursos de pastelería y diseñó las tazas de nuestro café. Ari se puso al hombro la obra. Lauti se desarrolló en el mundo del servicio gastronómico y la educación en café.
Juntos creamos el espacio que soñamos. Se llama Batata, en referencia al apellido de Quilli y Lauti. Llevó muchos años, pero hoy vemos con vida el café de nuestros sueños.
Bienvenidos a Batata.
Un lugar que esmera en cada detalle para que la experiencia siempre sea la mejor. Lo que más nos gusta no es la primera vez que viene alguien. Es la tercera, la cuarta. Cuando alguien vuelve un martes y un jueves de la misma semana, sabemos que algo está bien hecho.
No abrimos un local. Abrimos el lugar que nos hubiera gustado tener cerca.